Algo más por que hacer rico a un Psicólogo.
Esto no debía contarlo y se que cuando lo lean se van a morir de la risa, y la próxima ves que me vean no podrán dejar de imaginarme dentro de un bolsa para basura.
Bueno hay va (Khafra se prepara psicológicamente, respira profundo y escribe)
Había una vez una madre que quería sobreproteger a su hijo (o más bien matarlo,… bueno no haré más larga esta agonía)
Imagínenme de 7 años de la mano de mami, Acabábamos de salir de la Iglesia e íbamos caminando sobre la 2 poniente cuando comenzó a llover, para entonces el mundo era de otro color, a cualquier niño normal le gusta mojarse bajo la lluvia y cualquier madre normal prefiere taparlo para que no se moje ni enferme y claro, que no tenga que cuidarlo cuando puede estar haciendo otras cosas como dormir.
Pero resulta que ninguno de los dos no traíamos nada con que taparnos, pues en la tarde había echo un calor infernal. Esperamos en la tiendita de la esquina como una hora, y el aguacero no cesaba, mi madre harta de la lluvia se dispuso hacer un gran sacrificio, si!!, dejo la pena atrás y el miedo a terminar empapada para tomar el micro que nos llevaría sanos y salvos a la casa (que no es suya).
Entro a la tienda con el deseo desesperado de partir rápidamente y la frustración por no tener la lluvia bajo su control, compro una bolsa para basura de esas grandes que miden como 2 metros, y que soportan casi todo. Y me la coloco, salimos de allí al fin.
Cruzábamos la calle, pues estaba el semáforo en rojo. Fue entonces cuando sucedió, nuca paso por mi cabeza ni por la de ella que al menos debía haberle echo agujeros para que mis manos salieran de la bolsa, o mejor aun, haber extendido toda la bolsa a manera de capa, pero no, no lo hizo y ya era demasiado tarde.
Yo me presipidaba al suelo de frente (como deben enfrentarse los problemas)
al isócrono de mi primer paso, justo a un charco que media por lo menos ocho metros de diámetro y 15cm de profundidad sin siquiera poder meter las manos. Mi vida pasó justo en mis ojos y me preguntaba por que no había memorizado ese truco que vi en la televisión donde un sujeto escapaba de una camisa de fuerza un cuestión de segundos, pero ya era tarde para mi, estaba en suelo a unos centímetros de la banqueta casi ahogándome sin la posibilidad de moverme, sacar mis manos o poder levantarme, moviéndome como lombriz de agua puerca para poder sacar la cara del charco, ese momento de sentimientos encontrados y blasfemias en voz baja, entonces escuche las inevitables carcajadas por todas la calle, y pensé ahora no voy a levantarme hasta que todos se vallan o dejen de reírse, pero eso no lo desidia yo.
Mi madre con agilidad de pescador prehistórico, saco mi cuerpo adolorido del charco aun con la bolsa sobre mi, medio me sacudió y pregunto si todo estaba bien. Pero el trauma no terminaba, quito la mascara que cubría mi rostro y dejo al descubierto mi cara llena de lodo y chipotes.
Afín todo había terminado, todo el mundo podía reírse a gusto, ya no me importaba ese tiempo en la bolsa me dio la capacidad de reflexionar y pensar por que demonios me había metido en la bolsa de esa manera, pasamos la calle en el siguiente alto y caminamos hasta la parada del microbús, ya no llovía y la gente me miraba raro (abecés a las personas le parece raro que actúes como endemoniado, blasfemando entre dientes y con una mirada de instinto acecino).
Llegamos a casa me cambie, prendí la televisión y me quede como zombi frente a ella, esa noche hubo para cenar pizza con extra queso y helado de manzana con nuez, nunca entendí por que mi madre se había portado tan bien, después de todo ella había prohibido que comiera pizza en la noche, pero no me importaba, esta tan enojado solo con una cosa en la mente DISFRUTAR LA PIZZA.
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- Publicado por khafra a las 01:52 pm el 31.08.2007
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